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Foto. Concha Vilchez |
viernes, 30 de octubre de 2015
Luces del amanecer
jueves, 29 de octubre de 2015
Mantenella y no enmendalla
De todos los que aparecen en la famosa fotografía de las Azores, sólo uno se mantiene en sus trece, mostrando orgulloso la actitud que describe la expresión del castellano antiguo “mantenella e no enmendalla”. De aquel grupo de mentirosos que se confabularon para una guerra injusta, innecesaria e inútil, sólo el más pequeño pero más envalentonado del grupo sigue negando haberse
equivocado y haber engañado a los españoles con tal de codearse con los
poderosos rufianes que gobiernan esta parte del mundo, permitiéndole subir los
pies encima de la mesa en sus ranchos de Texas, mientras comparten unos puros
habanos. El menos dotado de los matones, el representante del país con menos
peso militar y presupuestario para una guerra no declarada y al margen de la ONU , es el que intenta
mantener el tipo, cual mentiroso pillado in fraganti, para evitar tener que
reconocer lo que a todas luces ha sido siempre evidente: que miente y engaña
como un trilero. Tal actitud de empecinamiento en los errores es lo que refleja
la expresión antigua, la actitud de quien, incluso intencionadamente por
orgullo, complejo o mantener las apariencias, insiste en no reconocer sus
equivocaciones o mentiras. Y eso es, exactamente, lo que hace José María Aznar,
el expresidente de Gobierno que se empeña en no pedir perdón a los españoles
por apoyar con entusiasmo la invasión de Irak en 2003.
De aquel trío de sicarios, en realidad cuarteto, fue José Manuel Durao Barroso, entonces Primer Ministro portugués y anfitrión dela Cumbre bélica celebrada en
aquellas islas portuguesas en medio del Atlántico, el primero en declararse
“engañado”, cuatro años después, con los documentos falsos que se utilizaron
para demostrar que Irak poseía armas de destrucción masiva. Reconoció, siendo
ya Presidente de la Comisión Europea ,
que el ataque e invasión a Irak se llevó a cabo con información falsa, basada
en un documento de la CIA
trufado de datos erróneos y tergiversados por la Administración Bush
para conseguir el respaldo del Congreso. Un documento que, en cualquier caso,
no confirma en ninguna de sus 96 páginas que Irak contara con armas de
destrucción masiva, ni que tuviera capacidad para fabricar armas nucleares o
albergara programas para el desarrollo de armamento químico o biológico, ni que
tuviera relación con la red terrorista Al Qaeda.
Lo único que puede hacer José María Aznar es mantenella e no enmendalla, disimular dando consejos a quien quiera escucharlos y, como el chiste, intentar persuadir al personal que, de todos los fotografiados en las Azores, él es el único que no lleva el paso cambiado.
De aquel trío de sicarios, en realidad cuarteto, fue José Manuel Durao Barroso, entonces Primer Ministro portugués y anfitrión de
El instigador de la guerra, el mandatario norteamericano
George W. Bush, si bien tampoco ha pedido perdón por incendiar, no sólo con
bombas, una zona extremadamente delicada de Oriente Próximo con consecuencias
que ahora estamos pagando, sí al menos reconoce, en una entrevista concedida en
2008 a
la cadena de noticias ABC News, que su mayor error fue hacer caso de esos
informes de inteligencia. A pesar de tomar personalmente la decisión de invadir
Irak, intenta ahora echar la culpa a unos informes que, incluso entonces, nunca
confirmaron los motivos que sirvieron de excusa para emprender semejante
aventura bélica. Bush jamás ha pedido perdón al pueblo norteamericano, pero
reconoce haberse equivocado. Algo es algo.
Más explícito ha sido, en cambio, el exprimer ministro
británico Tony Blair, quien abiertamente ha pedido “perdón por haber manejado
informaciones erróneas de los servicios de inteligencia” a la hora de apoyar la
invasión iraquí y por no calibrar los efectos de aquel conflicto. En unas
recientes declaraciones a la CNN ,
Blair admite incluso que la invasión de Irak ha influido en el ascenso de los
yihadistas en la región y en la aparición del llamado Estado Islámico (ISIS).
Considera, no obstante, que el derrocamiento de Sadam Husein ha siso un acierto
de la coalición. Bastaría con echar un vistazo al avispero en que se ha
convertido aquel país y toda la zona para contradecir al cínico Blair. Pero,
también, algo es algo en sus disculpas.
El único que continúa siendo terco, manteniendo y no
enmendando su actitud, es José María Aznar, que sigue asegurando que España
“salió ganando (en) apoyo internacional” al respaldar la guerra de Irak en
marzo de 2003. De los integrantes de la foto de la infamia, Aznar sigue sin
admitir errores ni encontrar motivos para el arrepentimiento por participar en
una guerra ilegal e inmoral, que no contaba con el beneplácito de la ONU. Y es que no puede
pedir perdón por ser esclavo de sus palabras y engaños. De hacerlo, admitiría
lo que siempre ha intentado negar, abundando en la falsedad y la mentira,
acerca de la clara relación existente entre su apuesta por la guerra, los
atentados de Atocha y la inesperada victoria electoral de José Luis Rodríguez
Zapatero en las marzo de 2004. Aznar es un político atrapado por sus mentiras y
cautivo de su soberbia. De todos los de la foto, el expresidente español es el
único que no puede reconocer errores porque no se equivocó al alinearse con los
matones: lo hizo a sabiendas para buscar a cualquier precio un fortalecimiento
en las relaciones con Estados Unidos; no puede parapetarse tras informes falsos
porque ya sabía que eran manipulados para justificar una invasión, a pesar del
rechazo multitudinario que mostró la población; y es incapaz de pedir perdón
porque sería impropio de un estadista de su talla y talento, capaz de seguir
mintiendo para intentar ocultar las consecuencias de sus mentiras y errores.
Lo único que puede hacer José María Aznar es mantenella e no enmendalla, disimular dando consejos a quien quiera escucharlos y, como el chiste, intentar persuadir al personal que, de todos los fotografiados en las Azores, él es el único que no lleva el paso cambiado.
martes, 27 de octubre de 2015
La filosofía insostenible de Emilio Lledó
Las Humanidades, en general, y la filosofía, en particular, vienen desde hace años perdiendo peso entre las materias o asignaturas que deben ser impartidas en la Educación, si entendemos por tal la formación integral de las personas, no sólo facilitándoles conocimientos para un futuro laboral, sino facultándolas para adquirir un pensamiento crítico. El recientemente galardonado con el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, Emilio Lledó, defendía en su discurso la enseñanza de la filosofía en el bachillerato como “la libertad de enseñar a pensar con conciencia crítica”. Parece que eso no conviene.
La decisión que adoptó el ministro José Ignacio Wert de
hacer desaparecer la asignatura de las aulas, cuando elaboró la ley orgánica
para la Mejora
de la Calidad Educativa
(Lomce), tenía ese objetivo: no interesa potenciar al máximo las facultades
cognitivas e intelectuales del ser humano puesto que es muy peligroso que las
personas adquieran la costumbre de pensar por sí mismas, a razonar, argumentar
y rebatir, y cuestionen todo lo que les incumbe. Se desoye, así, el consejo que
Aristóteles ofreció a la
Humanidad hace veinticinco siglos cuando proclamó aquello de que
la filosofía es imprescindible para ayudarnos a explicar el mundo y explicarnos
a nosotros mismos.
En la actualidad interesa pensar menos y ser más
productivos. Hoy en día nos bombardean con estímulos de rápida satisfacción, nos
impelen a tener necesidades de "usar y tirar" que imposibilitan toda reflexión
reposada y profunda. Todo ha de ser inmediato y sustituible, como esos
materiales fungibles de los centros sanitarios, con una finalidad práctica y
material. Los saberes del hombre deben estar encaminados al cumplimiento de sus
obligaciones laborales y restringidos a los conocimientos que éstas demandan. La
parcelación del conocimiento en especialidades se corresponde con esta
finalidad, gente experta en una única materia que se convierte en analfabeta
funcional, al ignorar o minusvalorar cuánto excede a su ámbito de saber. No le
importa ni preocupa la limitación de su conocimiento, por completo y minucioso
que éste sea.
La degradación de la educación, a la que contribuye la
desaparición de las Humanidades, amansa las sociedades, las vuelve dóciles o
apáticas (anomia social) y fácilmente manipulables por los poderes políticos,
económicos y religiosos. Tampoco, desde el punto de vista de la representación
política, interesa, por tanto, que la gente piense, que cuestione iniciativas y
exija explicaciones convincentes y racionales a sus gobernantes, a quienes podría
reclamar responsabilidades. Eliminar la filosofía en la educación es obstaculizar
la formación de una conciencia crítica en el seno de cada época, como
denunciaba el profesor Lledó en su discurso. Marginar la ética, la filosofía,
la literatura, la lengua y demás contenidos de Humanidades es orillar, por
obsoleto, los saberes clásicos y ocultar las raíces de nuestra civilización y
cultura. Desconocer el pasado, “lo que otros hicieron o pensaron”, como
advierte el también filósofo Manuel Cruz, es propio del adanismo, que considera
todo lo “antiguo” carente de interés. Y se pregunta este profesor: “¿Podemos
renunciar a siglos de reflexión humana?”.
El galardón al sevillano Emilio Lledó Íñigo, filósofo que ha
sido profesor en las universidades de Heidelberg (Alemania), La Laguna (Canarias),
Barcelona y Madrid, y miembro de la Real
Academia Española de la Lengua , puede resultar un premio de consolación a
una insigne figura intelectual, que ha dedicado toda su vida a “pensar” la vida
y defender ciertos valores éticos al parecer poco consolidados, si no va
acompañado, por parte de las instituciones del Estado que lo conceden, de una
consolidación y potenciación de las ramas del saber que representa el premiado.
Sería un reconocimiento testimonial, de cara a la galería, si quien lo otorga
se apresta a desoír al propio premiado, que clama contra el arrinconamiento al que
se castigan la filosofía y las Humanidades en el sistema educativo de España. Un contrasentido
que pone de manifiesto que hasta el Saber ha de ajustarse a los requerimientos
de austeridad para ser “sostenible”, es decir, rentable según el modelo
neoliberal de sociedad. Ni se merece el profesor Lledó un premio “escaparate”
ni los españoles ser educados en el “borreguismo”. Aunque tal parece que se
consigue.
Emilio Lledó, pensador y ensayista, no sólo “piensa” la filosofía, sino también la lengua y la moral. Entre sus obras destacan La filosofía, hoy, Filosofía y lenguaje, Lenguaje e historia, Memoria de la ética, entre otras. Además, ha publicado artículos y ensayos de carácter más general como: El silencio de la escritura, Imágenes y palabras, Elogio de la infelicidad y otros. Como se destaca en el último libro citado, la diversidad en Lledó puede deberse a que “ha preferido, finalmente, hablar más sobre la vida y los caracteres –la ética, por tanto-, que sobre las oscuridades de la realidad o sobre las sutilezas de la discusión” (filosofía). Para un filósofo, como él, el mejor homenaje que puede hacérsele es que se enseñe filosofía, que se enseñe a pensar. Concedámoslo.
domingo, 25 de octubre de 2015
Un congreso en Valencia
Nos perdemos por los canales que forman los cañizares de la Albufera , en barcas que
transportan con parsimonia turistas en vez de aparejos y nasas para la pesca de
angulas, capturando con los megapixeles de los teléfonos móviles las siluetas
inconfundibles de las barracas y la inmensidad de un espacio reconocido de
marismas y arrozales, que contrasta con las estrecheces que alojaron un
congreso en el soberado del Ateneo valenciano. Desde aquellas cumbres palomares,
más propias para la contemplación urbana que a la exposición de pósteres
anodinos y descuidados, nos asomamos para distraernos con las trazas de una
plaza esplendorosa y consistorial, en la que una alcaldesa cateta exhortaba a
los suyos inventándose palabras del idioma que representaba y maltrataba
con su supina ignorancia.
La misma ignorancia de la que hacía alarde un supuesto
comité científico que deja pasar la oportunidad que le brindan las dos únicas
comunicaciones que aportan novedad y enjundia científica (como es la
investigación de las fuentes de contaminación en la proliferación de determinadas
patologías que se engloban en la especialidad a la que pertenecen los
asistentes y la magistral disertación, mayoritariamente alabada por los
congresistas, en torno a la fotoféresis extracorpórea como campo de actuación
que ofrece un nuevo horizonte a los profesionales concurridos), justificando
así la celebración de un evento de esta naturaleza, para amoldarse a los
intereses de patrocinadores y premiar una ponencia que insiste en lo que hace
veinte años ya se había expuesto y que desde entonces se viene desarrollando y
practicando, salvo el matiz, curiosamente “novedoso”, de la presencia mercantil
de laboratorios privados en la materia.
Para hacer propaganda de empresas de capital privado que aprovechan cualquier oportunidad de ampliar el nicho de su mercado no hacía falta disimular en un congreso, que entrega su conferencia inaugural y de clausura a los comerciales publicistas de las mismas, las intenciones de los organizadores. Bastaba con dedicárselo de pleno. La mayoría de los asistentes hubiera venido de todas maneras a la ciudad del Turia, admirando sus encantos culturales y gastronómicos, sin falsas expectativas científicas y profesionales. Así no se organiza un congreso, se prostituye y se insulta a los congresistas y compañeros.
miércoles, 21 de octubre de 2015
Lubricantes pedagógicos
No seré yo quien ponga pegas a una necesaria educación sexual y reproductiva de nuestros jóvenes, expuestos como están a ser mal informados o mal orientados en su desarrollo sexual y afectivo por una cultura y un mercado que hacen de las relaciones sexuales y el erotismo un filón, aparte de asequible, sumamente rentable y perfectamente útil para manipular o someter voluntades y conductas. Por el mero hecho de enseñarles a consumir lo que les será ofrecido de manera empalagosa por la publicidad, los hábitos sociales y sus propias pulsiones, se hace imprescindible unas mínimas nociones de lo que su anatomía y fisiología les brindan para asegurar la especie y disfrutar con ello, sin encorsetamientos morales pero con responsabilidad y respeto a las demás personas con las que han de relacionarse. Entre avanzar a tientas y a ciegas de manera intuitiva, aprendiendo de las equivocaciones, a guiarnos por el mundo de la sexualidad con un bagaje previo, más teórico que práctico, que nos prevenga de esos errores y peligros, siempre habrá un abismo, pero en el que será preferible la seguridad de una enseñanza y el conocimiento sobre lo que hacemos y a lo que nos enfrentamos. Mejor que la represión o las amenazas de castigos y pecados, a veces traumatizantes, resulta mucho más sano y racional descubrir el ámbito sexual de nuestra biología y psicología que tanta influencia tiene en la formación de la personalidad y los sentimientos. Nunca estará de más una deseable y completa formación que desmitifique y aclare las cuestiones sexuales con las que han de vérselas los jóvenes nada más alcanzan la pubertad y salen a la calle.
En principio, para garantizar y reforzar su derecho a la libertad.
El ejercicio de la libertad se basa en decidir con criterio, en saber
distinguir lo que conviene de lo desaconsejable, lo beneficioso de lo
perjudicial y lo plausible, aunque utópico, de lo imposible, y para ello se
precisa de un conocimiento previo acerca de las opciones existentes y un
criterio para decidir basado en argumentos sólidos y racionales. La libertad de
disfrutar de la sexualidad, de manera responsable y beneficiosa, se logra
inculcar en los jóvenes a través de la educación, del mismo modo que se les enseña
de todo lo que puede serles de utilidad en su vida individual, colectiva y
profesional. También, naturalmente, en relación a su educación sexual, en un
contexto social de libertad, tolerancia y respeto a todas las tendencias y
manifestaciones sexuales.
No se entiende, por tanto, la polémica que ha despertado, a
estas alturas de la postmodernidad, la iniciativa del Ayuntamiento de Sevilla
de gastar 1.400 euros en la compra de 7.000 monodosis de lubricantes de uso
vaginal y anal destinados a los alumnos mayores de edad que asisten a los
talleres municipales sobre Promoción y Protección de la Salud Afectivo Sexual. Se trata
de una actividad promovida por el servicio de Salud y Bienestar Social del consistorio
hispalense, que forma parte de un programa de educación que se imparte desde
hace varios años en institutos de secundaria de la ciudad y en el que han participado
entre 70 y 80 centros, según informan los medios de comunicación.
Los sectores más conservadores de la ciudad muestran su
“sorpresa y escándalo” al conocer que un programa de educación sexual dispense
a los jóvenes preservativos y lubricantes que facilitan unas relaciones
sexuales sin peligro, sin dolor y con conocimiento de los recursos que posibilitan
un disfrute placentero. Para las mentes “bienpensantes” aunque estrechas,
rescatar el sexo del rincón pecaminoso, oscuro y sucio en el que lo arrinconan,
destinado exclusivamente a la reproducción, para situarlo entre las
manifestaciones polivalentes del ser humano -como el arte, el ocio o la
gastronomía-, con las que expresa su cultura y una forma de relación y
comunicación, a partir del sustrato biológico y psicológico que las hacen posible,
es excesivo y escandaloso.
Por ello no comprenden que, como justifica el jefe de
servicio de Salud en su informe técnico, Fernando Martínez-Cañavate, el objetivo
del curso no consista sólo en evitar los embarazos no deseados o el contagio de
enfermedades de transmisión sexual, sino también que “cada persona sea capaz de
establecer relaciones amorosas y afectivas de buen trato”. No les parece bien
que se persiga reorientar la percepción de la sexualidad de los jóvenes hacia
aspectos que la vinculan al desarrollo y bienestar de las personas, liberándola
de la “anormalidad” moral, jurídica y clínica en que está enclaustrada. Tienen
una mentalidad y una concepción de la sexualidad distinta a la de los jóvenes.
Que el Ayuntamiento de Sevilla se gaste 1.400 euros de su
presupuesto para adquirir un lubricante con finalidad pedagógica en unos
talleres de educación sexual no debería causar ningún escándalo, Lo escandaloso
es que todavía exista un sector de la población al que le parezca un
despilfarro perjudicial combatir la visión sexista, androcéntrica,
heterosexual, genitalista y coitocéntrica de la sexualidad que impera en el
orden social hegemónico. Porque será la visión dominante del sexo, pero está
cada vez más alejada de la práctica y la vivencia de la sexualidad de los
jóvenes y de quienes conducen sus vidas en libertad y tolerancia plenas, con
responsabilidad y criterio.
lunes, 19 de octubre de 2015
La caridad cristiana de monseñor
El cardenal arzobispo de Valencia, monseñor Antonio Cañizares, ungido por el Espíritu Santo, ha alertado a Europa de la “invasión”
de refugiados e inmigrantes que intentan acceder a este continente huyendo de
la guerra de Siria y de otros países del Cercano Oriente. Y ha cuestionado que la
mayor parte de esos refugiados sean “perseguidos”, poniendo en duda su condición
de migrantes que intentan escapar de los conflictos bélicos que sufren en sus
países de origen. Incluso se ha preguntado en público, durante un desayuno
informativo organizado por Fórum Europa, si todos ellos son, en verdad, “trigo
limpio”, puesto que, en su opinión, “muy pocos lo son”. El alma compasiva de
monseñor, con esa lucidez cristiana que le caracteriza, ha reflexionado del
peligro que corren las sociedades europeas y en concreto la española al practicar
una acogida de refugiados que pueden actuar como el Caballo de Troya y
descristianizar este continente. Se pregunta el obispo de Valencia: ¿Dónde quedará
Europa dentro de unos años?
Teme el purpurado príncipe dela Iglesia que entre los
refugiados se escondan radicales islamistas que siembren el terror en esta
tierra donde reina la paz, la prosperidad y la religión católica. Un argumento
esgrimido anteriormente por el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, para
justificar la negativa al derecho de asilo que solicitan muchos de esos
refugiados y para quejarse de que España tendría dificultades para acoger la
cuota de refugiados asignada por Bruselas a nuestro país. Y aunque parezca
mentira, ambos ilustres personajes –cardenal y ministro- presumen de profundas
convicciones cristianas y morales, a pesar de que con sus actitudes y manifestaciones
públicas las contradigan.
Teme el purpurado príncipe de
Monseñor Cañizares se ha dejado llevar por su ideología, que
comparte con la del ministro, en vez de por sus creencias, al olvidar aquellas
obras de misericordia, que tanto habrá exhortado desde los púlpitos, de dar de
comer al hambriento, de beber al sediento o dar posada al peregrino, etc., cuando
ha aconsejado desconfiar y expulsar a los inmigrantes que hoy piden comer,
beber y refugio en la cristiana Europa y, concretamente, en España, tierra de
María santísima. Su fe, tan conservadora ella, lo ilumina para instar el cierre
de fronteras y negar, no sólo el derecho a la vida y la dignidad de todo ser
humano, sino también la paliativa caridad con la que se compensa a los que
piden justicia y esperanza.
El cardenal valenciano parece haberse quedado anclado en los
tiempos del nacionalcatolicismo, cuando aquella Iglesia que él representa
bendecía a los vencedores de una guerra civil, contribuía con su silencio a la laminación
de los perdedores y paseaba bajo palio a un dictador asesino, pero que otorgó privilegios
y prebendas a la religión del régimen, facultándola a catequizar a los niños
desde la escuela, del mismo modo que en la actualidad se reintroduce la
asignatura obligatoria de religión en el currículo. Monseñor pertenece a esa
Iglesia nacional que teme, en su falta de convicción, verse arrinconada por
otras culturas, otras religiones, otras gentes, a las que niega lo que predica:
el amor al prójimo.
En su desvarío, el arzobispo de Valencia no parece
percatarse de contradecir las recomendaciones de su propio “jefe” espiritual y
orgánico, el papa de Roma, que pedía predicar con el ejemplo y, ante la
magnitud de la presión migratoria, que cada parroquia acogiese a una familia de
inmigrantes. Acoger a los perseguidos, por mucho que lo digan las Escrituras o
el Vaticano, no le parece conveniente a monseñor, no vaya ser que se infiltre
un infiel en Europa. Prefiere centenares de miles de refugiados sin socorrer a que
se cuele un presunto yihadista entre ellos. Y, aunque ha matizado sus palabras por
el revuelo que han producido, monseñor Cañizares lo hace para quejarse de
sufrir un “linchamiento” por parte de quienes lo critican. Su ilustrísima
eminencia puede opinar de la inmigración (advirtiendo de su peligro), de la
pobreza en España (negando su magnitud), de la corrupción política (minusvalorándola
en comparación con el aborto), de la integridad nacional del país (para
criticar las ideas independentistas) y de cualquier tema mundano o celestial,
con razón o sin razón, pero los demás no pueden contradecirle o discrepar de él.
Entonces, se siente “linchado”.
No es capaz de entender el señor cardenal que, como persona,
puede mostrar su opinión libremente, como cualquier ciudadano, pero como
miembro de la Iglesia ,
máxime si es purpurado, sus manifestaciones al menos deberán guardar coherencia
con las normas, el pensamiento y la moral de la entidad que representa. Habrá
de ser algo más “católico” a la hora de enjuiciar los problemas que aquejan a la Humanidad , sin
parcelarla en nacionalismos que condicionan su supuesta “vocación” de servicio
y amor al prójimo “urbi et orbe”. Para escuchar opiniones como las suyas, ya
nos sobran políticos que se alinean con la manera de pensar del cardenal. Y es
que la caridad cristiana de monseñor, propia del Domund, es harto extendida
entre los “poderosos”, que no desean que nada cambie, menos aun la tutela
religiosa de la sociedad que lo considera a él príncipe de la Iglesia.
viernes, 16 de octubre de 2015
Niños
Los niños suelen ser víctimas de la maldad o las
imprudencias de los adultos, en quienes confían inocentemente de manera ciega. En
los últimos tiempos, el mar escupe los cadáveres en la playa de los pequeños que
acompañaron a sus familias en huidas desesperadas de guerras y hambrunas. Otros
son objeto de la perversidad abyecta de pederastas laicos y clericales, o sufren
hasta morir el odio y el rechazo de unos padres que los narcotizan con somníferos
para quitárselos de en medio. Los hay que sirven de reclamo a los profesionales
de la mendicidad para despertar la caridad de los transeúntes. La infancia de
muchos niños se ve amenazada constantemente por los malos tratos, las
vejaciones y la explotación más repugnantes, o simplemente por el desinterés de
unos padres descuidados. Algunos de ellos son abandonados a su suerte mientras
sus progenitores satisfacen vicios y apetitos incontrolados. En cualquier caso, ser niño y
sobrevivir a la experiencia se está convirtiendo en un privilegio de afortunados
que, ojalá, sirva para que se conviertan en adultos responsables y amantes de
sus hijos.
jueves, 15 de octubre de 2015
Presupuestos propagandísticos
Para cerrar un año electoral, que ha transcurrido de elecciones en elecciones y todas causando la pérdida de votos en el partido gobernante, castigado en las europeas, en Andalucía, en las locales y en Cataluña, queda el remate final de las generales del próximo diciembre, en las que el Partido Popular se juega el poder (del Gobierno) y la gloria (de presumir de una discutible recuperación económica que hace suya). Ante tamaño reto, el Gobierno conservador de Mariano Rajoy pone en marcha toda la maquinaria electoral del partido y demás instrumentos institucionales en sus manos para volver a seducir al electorado y tratar de recuperar su confianza. Cualquier cosa antes que perder el poder. Y si para ello hay que ponerse a bailar (sic), pues se baila y se dan baños de multitudes que aparentan que las otrora distantes y estiradas excelentísimas personalidades que nos gobiernan son, en realidad, asequibles y campechanas personas, como usted y yo en la boda de un primo. Claro que, interpretar lo que no se es, no deja de ser mera anécdota de una campaña a cara de perro, nervios a flor de piel y manipulaciones en todo lo que sirva de propaganda. Incluido los Presupuestos Generales del Estado del próximo año.
Por de pronto, el Gobierno ha adelantado la elaboración y
aprobación de las cuentas del Estado para poder utilizarlas como reclamo
electoral y ocultar lo evidente: que el Gobierno se ha pasado la legislatura
empobreciendo a los ciudadanos y recortando, cuando no eliminando, todo gasto
social. No es la primera vez que este Gobierno del Partido Popular utiliza los
Presupuestos como arma electoral. En 2012, en vez de adelantar su aprobación
como acaba de hacer este año, la retrasó tres meses para no perjudicar a su
partido, en las elecciones andaluzas, con las fuertes medidas de “austeridad”
que figuraban en aquel Presupuesto. La primera medida económica de este
Gobierno consistió en ocultar sus intenciones de liquidación del Estado de
Bienestar, y la última ha sido la de hipotecar el margen de maniobra del nuevo
Gobierno que surja de las urnas en diciembre con un Presupuesto ya aprobado que
no se lo cree ni Bruselas.
Y es que los incumplimientos de los objetivos del déficit en
las cuentas del Estado, durante esta legislatura del Gobierno del Partido
Popular, han sido la tónica y tienen en alerta a la Unión Europea. A pesar de lo
pactado, 2012 se cerró con un déficit mayor de lo acordado (6,7% sobre 5,8 %),
en 2013 sucedió lo mismo (6,58 % frente al 4,5 %), en 2014 tampoco se cumplió (5,78%
en vez del 5,5%) y en 2015 se espera un nuevo incumplimiento sobre lo acordado
del 4,2%. Así que, para 2016, nadie se cree las cuentas, por lo que las
autoridades europeas advierten al Gobierno de la necesidad de “actualizar” las
cuentas para que se ajusten a lo pactado; es decir, volver a los “ajustes” y
“recortes” para intentar cuadrar ingresos y gastos conforme a las
“indicaciones” de Bruselas. Por muchas promesas de “recuperación” económica que
se hagan, simulacros de subidas de sueldo (del 1 % a los empleados públicos),
devolución “en diferido” (fraccionada) de la paga extra sustraída a los
funcionarios y otras milongas, la verdad es que el Gobierno manipula los
Presupuestos a su antojo y conveniencia.
Queda por ver si, tras esta burda utilización
propagandística de las cuentas públicas, el resultado satisface a los intereses
del Partido Popular como ellos confían. Los precedentes son inquietantes. Si
retrasar los Presupuestos no sirvió para ganar en Andalucía, adelantarlos ahora
puede que no consiga que los conservadores se mantengan en el Poder. Y ello
desata los nervios y las ocurrencias a la desesperada.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría,
acude a bailar a un programa satírico de la televisión, el presidente Rajoy se
lanza a inaugurar cuantas carreteras y vías de tren sean posibles, estén ya en
uso o no, y a conceder entrevistas y acercarse a cualquier micrófono que se le
ponga a tiro, tan reacio como era él a estas inmersiones mediáticas, y hasta
organizar actos electoralistas en las instalaciones del Congreso de los
Diputados, con tirador de cerveza incluido para sus sedientas señorías. Y todo
ello sin que todavía haya comenzado oficialmente la campaña electoral.
Bruselas arremete contra unos Presupuestos inviables
mientras la descomposición del Partido Popular, aquejado del mal de la
corrupción en las propias entrañas de Génova (sede nacional del partido, donde
tenía despacho, secretaria y chófer Luis
Bárcenas como gerente y tesorero), provoca el “fuego amigo” de los que dejan de
ser “una piña” para empezar a distanciarse y “quejarse” de la falta de
liderazgo e ideas. El primero de ellos José María Aznar, expresidente del
Gobierno y presidente de honor del partido, que no hace más que cuestionar la
labor de su designado a dedo, Martiano Rajoy. Y detrás de él, todos los que se
huelen la hecatombe y temen perder sus poltronas, como Esperanza Aguirre y los
que el ministro Cristóbal Montoro señala al afirmar que “hay compañeros míos
que se avergüenzan de ser del PP”.
Pero que un partido pierda apoyo popular y, por ende,
abandone el poder es consustancial a la democracia y la alternancia en el
Gobierno. Lo grave es cuando ese partido, con tal de afianzarse en el poder, pierde
el rigor y la credibilidad a la hora de administrar los recursos públicos y las
instituciones del Estado para convertirlos en instrumentos propagandísticos con
fines partidistas y sectoriales. Y eso es lo que está haciendo en Partido
Popular con los Presupuestos Generales del Estado, cuya aprobación por
adelantado se debe a cálculos electorales antes que en beneficio del interés
general, y la utilización del Congreso de los Diputados como tablao para un
mitin.
Si con estas torpes y burdas iniciativas piensa el Gobierno que
va a convencer a los parados, a los trabajadores en precario, a los
pensionistas, a los sanitarios, a los maestros, a los del mundo de la cultura,
a los estudiantes, a las mujeres que a punto estuvieron de ser condenadas por
abortar, a los empleados públicos y, en general, a toda la población que ni es
empresaria ni banquera, está aviado. A ninguno de ellos ha llegado la voceada
recuperación de la que se vanaglorian estos gobernantes y siguen sufriendo las
carencias de una política de austeridad que los ha empobrecido
innecesariamente. Hacen falta algo más que bailecitos y promesas de holguras
con cuentagotas para demostrar que se va a aplicar otra política más social y
justa. Eso no se lo cree ya nadie. Ni Bruselas.
martes, 13 de octubre de 2015
Martes y 13
Para los supersticiosos, hoy es un día fatídico, de
mal agüero, en el que lo más seguro es que algo malo pueda pasar. Martes y 13
es el colmo de la fatalidad, de la desgracia y el desatino. Hoy no es buen día
ni para casarse ni embarcarse, como avisa el refranero, actividades ambas de máximo
riesgo. Tomar matrimonio o emprender un viaje, da igual, son empresas
desaconsejadas en este día nefasto, no por la pareja o el medio de transporte,
sino porque tal y como están las cosas, sería descabellado confiar la fortuna a
un día tan señalado por lo negativo. Lo más probable es que te estrelles o divorcies,
o las dos cosas a la vez. Ningún martes es buen día para nada, siendo como es el
día del dios romano de la guerra y, por tanto, de la sangre y la muerte. Puestos
a enfermar, mejor cualquier otro día de la semana, en el que tendremos más
probabilidades de resolver la papeleta y salir indemnes. Entrar un martes en
quirófano sólo se lo aconsejo a mis enemigos, para que los malos augurios se
ceben con ellos. Si, encima, es martes 13, es que ni me levanto de la cama. Desde
la más remota antigüedad, 13 es signo de mala suerte, como la que tuvo Jesús en
la Última Cena con sus trece comensales, incluido Él, el número de espíritus
malignos de la Cábala
judía o hasta la carta del Tarot que personifica la muerte. Hoy no es buen día ni para ir a trabajar ni para escribir tonterías como
éstas. Pero como no soy supersticioso, acudo como cada día al trabajo y me entretengo en especular, precisamente en esta fecha aciaga, a costa de cosas
tan infantiles como creer en supercherías. Aunque, por si las moscas,
toco madera y derramo un poquito de sal. ¡Suerte a todos!
lunes, 12 de octubre de 2015
Energías inmutables
![]() |
José Manuel Soria, ministro de Industria |
En contra de lo que parece razonable, la nueva regulación de
las renovables, a pesar de presentarse
con la intención de favorecerlas, cercena las aspiraciones de quienes pretenden
producir su propia energía para ahorrarse los costos de una electricidad
convencional. El Decreto contradice su propia motivación en defensa de las
renovables al embarullar sobremanera su producción y consumo con registros,
normas y tasas, que más que favorecer parecen desaconsejar su uso.
En principio, establece dos clases de instalaciones: las de
menos de 100 kilovatios (kW) de potencia y las que superan ese límite. Las instalaciones
domésticas, con potencias inferiores a los 100 kW, podrán volcar a la red el
sobrante de la energía que produzcan, pero gratis, sin cobrar nada por la
energía que “regalan” a la red eléctrica. Es más, tendrán que pagar por estar
conectados a la red y deberán asumir un canon y los costes del sistema, los
llamados “peajes” de transporte y distribución, junto a los demás conceptos que
figuran en el recibo de la luz. Puede parecer lógico repartir los gastos de
mantenimiento del tendido eléctrico, pero compensando a quien colabora en
producir la energía que se transporta y se vende a través de él: lo comido por
lo servido. La regulación española no contempla el balance cero, que compensa
el vertido gratis de electricidad a la red con la que se recibe a través de
ella cuando no se puede producir energía renovable (de noche o días sin sol),
como se hace en países que fomentan el autoconsumo. Los pequeños productores
para autoconsumo de electricidad, si están conectados a la red eléctrica,
tendrán que soportar unos “gastos”, tanto si consumen energía como si la regalan a la red. Así, la gran industria
de energía eléctrica podrá seguir beneficiándose del “monopolio” que explota en
España, sin riesgo de que las renovables le disputen el mercado.
La única excepción son los pequeños consumidores, con una
potencia inferior a 10 kW, (para los que esta inversión no es rentable) y las
instalaciones insulares (Baleares y Canarias, que si fueran autosuficientes
supondría un gran ahorro en transporte de energía), a los que se les exime de
estos costes.
La otra modalidad, la de las instalaciones de más de 100
kilovatios, podrán verter el exceso de energía de autoconsumo a la red y podrán
venderla al precio horario que exista en ese momento. Pero, para ello, deberán
previamente estar inscritas en un registro de productores de electricidad, para
conocimiento de las compañías distribuidoras y garantizar, según el Ministro
del ramo, la correcta utilización del sistema.
Los partidos de la oposición, las empresas de renovables,
los consumidores, los ecologistas y los sindicatos critican esta regulación de
las energías renovables por parte del Gobierno, por entender que no favorece el
autoconsumo de energía y atender fundamentalmente los intereses de la industria
energética convencional, además de menospreciar la protección del medioambiente
amparando una energía eléctrica que se sigue produciendo casi en su totalidad a
partir de materias fósiles (carbón, petróleo) o nuclear (residuos
contaminantes, gran peligrosidad), con una dependencia del exterior cercana al
85 por ciento.
Si este nuevo Real Decreto de Autoconsumo representa la apuesta por un futuro limpio y sostenible en relación con las energías renovables, que venga dios y lo vea. Porque lo que consigue es un presente inmutable para las compañías eléctricas tradicionales, que seguirán controlando el sector e impidiendo que las renovables compitan en un mercado, el de la electricidad, prácticamente monopolizado. Más que energías renovables, el Decreto asegura energías inmutables.
sábado, 10 de octubre de 2015
En memoria de Andrea
En memoria de Andrea Lago, la niña gallega para la que sus padres tuvieron que suplicar y denunciar una muerte digna, y que ayer pudo al fin descansar y dejar de sufrir.
La muerte la acechó doce años,
instalada en la tristeza de sus ojos,
para arrancarle al fin la vida
dejando en un hospital los despojos
de una criatura sin niñez,
pasto de médicos y antojos
que intentaban conservar el aliento
de quien ya era presa del enojo
de una muerte obsesionada
con Andrea, la niña de mis abrojos.
La muerte la acechó doce años,
instalada en la tristeza de sus ojos,
para arrancarle al fin la vida
dejando en un hospital los despojos
de una criatura sin niñez,
pasto de médicos y antojos
que intentaban conservar el aliento
de quien ya era presa del enojo
de una muerte obsesionada
con Andrea, la niña de mis abrojos.
jueves, 8 de octubre de 2015
Adiós Andrea, adiós
Surge otra vez el debate acerca de si se debe facilitar la muerte a una persona en estado terminal. Es un debate nunca abordado con afán de darle una solución definitiva en nuestro país, una solución necesariamente legal que evite que médicos o familiares acaben siendo acusados de un delito de inducción al suicidio. Se trata de un asunto complejo que, aparte de los aspectos penales, también contempla cuestiones morales para los familiares y deontológicos en los profesionales sanitarios. Ninguno de ellos quiere que nadie muera, pero inevitablemente la muerte es lo que aguarda a los pacientes refractarios a todo tratamiento y mantenidos en vida gracias a un soporte vital que alimenta y ventila un cuerpo que no reacciona y a un cerebro que, en el mejor de los casos, ya no es consciente de lo que le rodea ni controla apenas las funciones básicas del organismo.
Mediante alimentación enteral, respiración asistida y
cobertura antibiótica contra las infecciones, estos enfermos pueden mantenerse,
así, en un estado de vida prácticamente vegetativo hasta que una complicación
afecta a un órgano vital y les causa la muerte. Son casos extremos en los que
una enfermedad irreversible e incurable ha ido provocando un progresivo
deterioro físico y psíquico del paciente y el agotamiento emocional en unos
familiares que contemplan, en el límite de sus fuerzas, que ni la ciencia ni la
medicina les ofrecen ninguna esperanza, salvo esperar un milagro ante un final
anunciado y retardado. Es difícil ponerse en la piel de quien sufre esta
situación, pero es comprensible que en ocasiones se solicite a los hospitales
que no mantengan artificialmente con vida y dejen morir dignamente en paz, sin
dolor ni sufrimiento, a pacientes en estado terminal que están sometidos a lo
que parece una obstinación terapéutica.
Es el caso de la niña gallega de 12 años Andrea Lago,
afectada por una enfermedad degenerativa e irreversible, cuyos padres reclaman
para ella una muerte digna, encontrándose con la negativa de los facultativos
del servicio de pediatría del hospital donde está ingresada, que se niegan a aplicar
una limitación terapéutica, a pesar de las consideraciones del Comité de Ética Asistencial
del centro, que recomiendan retirar la alimentación asistida. Los médicos sólo estaban
dispuestos a aplicar medidas paliativas en caso de un mayor agravamiento de la
enfermedad, cosa que finalmente hicieron cuando, ante la denuncia de los padres,
un juez reclamó al hospital sendos informes sobre la situación actual de la
niña, el tratamiento que se le está administrando y una copia del citado informe
del comité de ética. Tras la intervención del juez, los facultativos accedieron
a la limitación terapéutica para no alargar artificialmente la vida de Andrea.
Yo he visto padres abrazar a hijos agarrotados por la
inmovilidad y ajenos del mundo por la inconsciencia de una enfermedad que les
retarda el crecimiento y los conduce irremediablemente a la muerte, pero que se
negaban a aceptar tal pronóstico. Estaban dispuestos a seguir cuidándolos cada
día en el hospital aunque supusiera vivir entregados en cuerpo y alma a ello. También
he contemplado cómo la desgraciada situación de niños en estado terminal ha
servido para despertar la compasión y la atención de terceros hacia unos padres
que exhiben su dolor de manera pública en las redes sociales. O adultos en fase
terminal, cada vez más invadidos por sondas, catéteres y aparatos que alargan
su agonía durante días y semanas. Son todas ellas situaciones extremas en las que
las decisiones son difíciles de tomar, especialmente cuando afectan a niños que
nos hacen recordar a nuestros propios hijos.
Preferir la muerte digna al mantenimiento de un soporte
vital que alarga la situación y el sufrimiento de un paciente terminal, es una
decisión comprometida. Debe venir precedida de una información exhaustiva por
parte de los médicos sobre la situación en que se encuentra el paciente, el
diagnóstico claro de su enfermedad y las expectativas que realmente existen,
para que el paciente mismo, si está consciente, o sus familiares puedan decidir
con criterio. La eutanasia o el suicidio asistido están prohibidos en España, no
así los cuidados sintomáticos, la sedación paliativa y la limitación terapéutica.
Pero persisten los cuestionamientos morales, tanto en pacientes/familiares como
en sanitarios.
Y son esos cuestionamientos religiosos y morales los que
impiden adoptar una decisión racional y objetiva. Hay pacientes y hay médicos
que ponen en manos de Dios toda decisión tendente a facilitar una muerte digna,
por lo que son reacios a adoptar medidas eutanásicas, aún cuando exista un
testamento vital en el que quede registrado la expresa voluntad del paciente de
no prolongar su agonía innecesariamente. Por parte de los sanitarios, como sucede
en la práctica del aborto, son profesionales que anteponen sus creencias a la ciencia a la hora de
obrar de manera profesional. Otros, en cambio, defienden el derecho de los
enfermos a morir dignamente, sin sufrimiento, como el doctor Luis Montes,
encausado y absuelto por practicar eutanasia en el conocido caso Leganés.
Si el paciente está en un estado en que no es competente
para tomar decisiones, es la familia quien las adopta. La Ley General de Sanidad
atribuye a los profesionales sanitarios la tarea de explicar a sus pacientes o familiares
cuál es la situación en que se encuentran para que estos puedan decidir. Los
padres de Andrea ya han tomado una decisión y prefieren que descanse de una vez
a verla seguir sufriendo, consumiéndose en un estado lamentable de franco
deterioro. Y lo piden como muestra suprema de amor por su hija, a la que la enfermedad,
desde que nació, le ha hurtado todo futuro de vida. Alargarle la vida
artificialmente, en su caso, es más un acto de crueldad que de compasión,
cuando ninguna esperanza es capaz de ofrecerle la ciencia o la medicina. Ellos
ya están preparados para decirle: adiós Andrea, adiós. A los demás nos corresponde respetar su decisión.
lunes, 5 de octubre de 2015
¿Qué pasa con Pemán?
Hay que decir que
Pemán era un escritor andaluz que cultivaba la novela, la poesía y el teatro,
además del ensayo y los artículos periodísticos, con estilo tradicionalista y
siempre desde unas convicciones religiosas, católicas por supuesto, y
monárquicas, de don Juan (abuelo del actual rey), también por supuesto. Era una
pluma dotada para el ingenio y la “grasia” en comedias de ambiente andaluz,
costumbristas y castizas, y abiertamente al servicio de la causa franquista, a la
que exaltaba de manera épica y triunfalista. Se convirtió, así, en una de las
figuras representativas de la intelectualidad afín al régimen dictatorial, con
el que ideológicamente se alineaba, produciendo una prolífera y dilatada actividad
literaria que comprendía todos los géneros. Antes de la guerra, había alcanzado
un gran éxito con la obra El divino
impaciente (1933), un drama histórico sobre la figura de San Francisco
Javier. Más escandaloso resultó su Poema
de la Bestia y
el Ángel (1938), obra poética que algunos tachan sin ambages de “literatura
fascista”, por su adhesión triunfal al régimen de Franco.
Tras la guerra, fue nombrado director de
Y es en este contexto en el que una concejal de Izquierda
Unida del Ayuntamiento jerezano, Ana Fernández de Cosa, vierte expresiones
sobre el escritor, en el transcurso del Pleno que debatía la moción para la retirada
del busto, que los herederos de Pemán consideraron injuriosas, por lo que
presentan una demanda por calumnias. La edil comunista había afirmado que “José
María Pemán y Pemartín era un fascista, un misógino y un asesino”, lo que causa
gran revuelo en ámbitos no sólo políticos sino también culturales, de signo
conservador, y contra la concejal, a la que exigen una rectificación en toda
regla. Por su parte, los cinco hijos de Pemán presentan una demanda, previa a
la formulación de querella, contra la edil jerezana por un supuesto delito de
calumnias, que justifican en que los “descendientes del escritor no deben ni
pueden resignarse a la calumnia, la afrenta, el denuesto y a la palabra torcida
(…) de quien ya no puede defenderse”. Le piden a la edil que se retracte de la
consideración de “asesino” imputada al escritor como condición para suspender
la denuncia.
Los valores literarios y los juicios artísticos de José
María Pemán no se ponen en cuestión, sino su significación política. Las
palabras “gruesas” de la concejal subrayan la adscripción cómplice de Pemán a
una dictadura que “asesinó” a miles de españoles, todavía esparcidos en fosas
comunes por toda la geografía, y su alineamiento ideológico con un régimen dictatorial y “misógino” que consideró
a la mujer subordinada al hombre hasta para abrir una cuenta bancaria. El
fascismo de ese régimen fue alabado por el escritor desde antes incluso de su
implantación, cuando llamaba con vehemencia a la insurrección militar contra la
legalidad de la República
desde sus artículos en el citado diario madrileño. Un personaje totalmente
identificado con un régimen sanguinario que trataba con misoginia a la mujer y actuaba
de manera fascista, no puede evitar verse calificado con los mismos atributos
políticos de la causa que defiende y apoya. La historia juzga el pensamiento de
un autor que no dudó en poner su pluma al servicio de una dictadura abyecta,
totalitaria y violenta, por mucho que ganase una guerra fraticida. Y en virtud
de decisiones democráticas, que persiguen la recuperación histórica y la
erradicación de cualquier apología del sectarismo, la violencia y la dictadura
–como fue el franquismo-, no deberían producirse discusiones por el traslado de
José María Pemán a los libros de historia y literatura.
Porque reubicar a Pemán en la literatura, donde lo podrán continuar
venerando sus seguidores y lectores, y
retirar los símbolos que homenajean a través de sus más fervientes lacayos a la
guerra civil y la dictadura, es un acto de higiene política y democrática
necesidad. Los méritos que reunió Pemán para presidir teatros y subirse a los
pedestales de la gloria en mármol y bronce son más ideológicos que literarios,
pues artistas como él, que cultivaron la literatura de manera brillante, fueron
represaliados con el olvido o perdieron la vida por defender la legalidad de la República y mantener un compromiso
por la libertad, la democracia y los humildes. Ningún busto de Federico García
Lorca o Miguel Hernández, con idéntica o más elevada calidad literaria, recibe
a los espectadores en un teatro español, simplemente por tener la desgracia de pertenecer al bando
derrotado en la Guerra Civil.
Es de justicia que ahora, cuando disfrutamos de democracia y libertad, se
eliminen los “homenajes” y símbolos apologéticos del sectarismo y la sinrazón
para sustituirlos por los que instan a la concordia, la paz y la igualdad.
Valores que José María Pemán no representaba, por muy “gracioso” que fuera en
sus comedias o filosófico con su Séneca.
domingo, 4 de octubre de 2015
Felicidad y atardeceres
![]() |
Foto. Elena Guerrero |
Todos estos sentimientos se agolpan en la garganta de unos
padres cuando asisten a las bodas de sus hijos. Y fue lo que pasó ayer,
precisamente. Acostumbrados en estos tiempos a que hijos sobreprotegidos decidan
regresar a casa de sus padres tras un breve período de convivencia en pareja,
abrumados por la responsabilidad, causa legítimo orgullo que una hija, al cabo
de unos años de vida en pareja, decida hacer el camino inverso de formalizar su
matrimonio, convencida de que su felicidad nace del amor que siente por su
marido y de las niñas fruto del mismo. Fue un acto de confirmación, con el
formalismo oficial, de una relación que subrayaba así la firme voluntad de
permanecer unida y fortalecerse. Una boda civil de hijos, ya convertidos en padres,
que asumen la responsabilidad de seguir compartiendo sus vidas, dando testimonio
a la sociedad de ese compromiso de amor. Pero saber lo que se hace no evita las
emociones. Y estas se agolparon en los contrayentes, sus familias y los amigos,
enlazando a todos con lágrimas de emoción y alegría. Es lo que
sucede en las bodas: por muy preparado que vayas, se te quiebra la voz. Que la
felicidad, como los atardeceres, siempre culmine cada día de vuestras vidas, hijos.
viernes, 2 de octubre de 2015
Agua en Marte
![]() |
Imagen coloreada de surcos de agua en Marte. |
Ya se sabía, gracias a las imágenes de hielo sobre los casquetes polares, que aquel lugar rojizo podría albergar agua en estado sólido y que, de un pasado remoto, podrían encontrarse reminiscencias de agua líquida en lugares donde llegaría acumularse dando lugar a lagos y ríos hoy desaparecidos. Todas las misiones allí enviadas han estado buscando esos rastros de agua en un planeta más o menos próximo y el más semejante al nuestro. Han sido varias las ocasiones en que los científicos han anunciado el descubrimiento de visos de agua en Marte, bien porque han confirmado la existencia de elementos geológicos cuya formación requiere de agua, o bien porque en su atmósfera, ahora poco densa, existen las moléculas para formarla en estado gaseoso. Pero de ahí a encontrarla en estado líquido sobre su superficie dista un abismo.
![]() |
Casquete con hielo en el polo norte marciano. |
Y eso es, precisamente, lo que acaba de comunicar la NASA en su último anuncio. Al
parecer, imágenes obtenidas con espectómetros, que trabajan en 544 canales
distintos del visible al infrarrojo, han descubierto, observando la superficie del
planeta desde órbita, que los surcos que se forman en la pendiente de
algunos cráteres han sido formados por agua líquida con alta concentración de
sales. Y que es justamente esa riqueza en sales lo que permite que el agua no
se congele tan rápidamente y pueda fluir en algunos momentos sobre la
superficie del planeta, aunque nunca de manera permanente. El origen de ese
agua es todavía un misterio, pues no parece probable que proceda del hielo
subterráneo o de acuíferos ubicados en las cimas de montañas y cráteres.
Tampoco que sea suministrada por una atmósfera que es sumamente tenue. Lo que
parece evidente es que en Marte se da un ciclo del agua que provoca esas marcas y
que instrumentos más precisos y complejos confirman que son causados por la
presencia de agua líquida.
Es decir, el planeta rojo sigue despertando la fascinación de
los terrícolas por cuanto cada descubrimiento genera nuevos misterios aún más fascinantes.
Poco a poco se van confirmando las sospechas de un pasado en el que albergó
condiciones compatibles con la vida, tal como la conocemos, y que parece probable
que aún reúna posibilidades para su investigación y exploración “in situ”.
Entre otros motivos, porque hay agua en Marte.
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