jueves, 27 de febrero de 2014

Luto por Paco de Lucía


Ayer murió Paco de Lucía, a los 66 años de edad. Para una persona de nuestro tiempo, se trata de una muerte prematura e injusta. Era un prestigioso guitarrista flamenco que exploró otros estilos, como la música clásica -sin saber leer un pentagrama- y la fusión de flamenco y jazz, siendo un adelantado de la moda que luego surgió de mezclar el flamenco con otras expresiones musicales. Depurado técnicamente y sobrado de inspiración, su inquietud con el instrumento de seis cuerdas lo llevó a ser considerado uno de los guitarristas más prestigiosos del mundo y un genio de la guitarra en nuestro país, que creó escuela. Sin proponérselo, señalaba el camino que otros, como Manolo Sanlúcar, recorrieron con parecido éxito, dividiendo a los  melómanos de uno y otro artista.

Por ese motivo, siendo yo un profano que en nada gusta del flamenco, es como conocí y seguí a Paco de Lucía. Su famosísima composición “Entre dos aguas” fue la melodía que acompañó mis años adolescentes en bares y atracciones de coches locos. Incluso sirvió de modelo para intentar interpretarla con humillante torpeza en aquellas guitarras de ínfima calidad que todo buen hippie debía saber rasgar en cualquier guateque.

Pero Paco de Lucía era algo más que un guitarrista de flamenco. Era un excepcional músico que demostró su inmenso talento, no sólo en los tablaos, sino en los escenarios más reputados de todos los teatros del mundo. No en balde colaboró con Al Di Meola y John McLauglin en un disco de colección y recibió premios de la categoría del Príncipe de Asturias de las Artes y el Berklee College of Music de Boston, entre otros.
 
Su muerte tiñe de luto a los que incorporaron a este músico serio y reservado, que sólo hablaba a través de su guitarra, en el bagaje cultural de toda una época y de varias generaciones de españoles. Su música nos acompañará siempre.
 
 

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