Estaba pendiente el último trámite judicial y ya se ha
resuelto. El Tribunal Supremo ha avalado por unanimidad la decisión del
Gobierno de sacar los restos del dictador Francisco Franco de su cripta de la
Basílica del Valle de los Caídos para su inhumación en el cementerio de la
localidad madrileña de El Pardo-Mingorrubio, donde la hija del dictador compró
una sepultura.
Valle de los Caídos |
Exhumar a Franco era la iniciativa más simbólica del Gobierno
socialista de Pedro Sánchez que, debido a los recursos interpuestos por los
familiares del líder fascista, no se había podido llevar a cabo con la
celeridad que el Ejecutivo pretendía. Ahora, tras el aval del Supremo
adelantado hoy, sólo resta completar los trámites y aprobar en Consejo de
Ministros el traslado definitivo de la momia de Franco al sitio que le
corresponde, si la autoridad eclesiástica permite el acceso a la Basílica de Cuelgamuros
para la exhumación. Aunque el cura Santiago Carrera, Prior de la Basílica -un
lugar público que se financia con dinero público-, se niega a conceder tal
permiso, sus superiores en el Vaticano han asegurado que mantienen su postura de
no oponerse, si el fallo de la Justicia, como es el caso, avala la exhumación.
La aparente “neutralidad” del Vaticano tiene por objeto
evitar que la momia del dictador sea inhumada en la cripta de la Catedral de la
Almudena, única opción que contemplaba la familia Franco, y convertir al templo
de Madrid en un santuario para la exaltación del único líder fascista de Europa
enterrado en una catedral. La familia del dictador, liderada por el abogado
Luis Felipe Utrera Molina -hijo de un ministro falangista de la dictadura-, procura
por todos los medios (piensa seguir recurriendo sentencias) que los restos de
Franco continúen vinculados a una Iglesia, que en vida lo paseaba bajo palio, como
forma de preservar la "dignidad" del personaje.
Abascal, líder ultraderechista |
Un personaje, no hay que olvidarlo, que lideró un
levantamiento militar contra el gobierno legítimo de la República e inició una
guerra civil para instaurar una dictadura en España que, no sólo prohibió
derechos y libertades hoy afortunadamente recuperados, sino que asesinó sin
juicio previo o tras juicios sumarísimos a centenares de miles de españoles inocentes,
acusados de haber sido leales a la República, albergar ideales izquierdistas y
progresistas o, simplemente, no manifestar con la debida convicción su adhesión
inquebrantable al “Movimiento Nacional” que impuso Francisco Franco. Hoy es,
pues, un día en que España recobra la moral y la normalidad democráticas de
situar en su sitio -como hizo Alemania con Hitler, Italia con Mussolini, Argentina con Videla o Chile con Pinochet, etc.-. a aquellos personajes que protagonizaron las páginas
más negras de su historia. Y no es revanchismo, como acusa la ultraderecha,
sino ser consecuentes con la veracidad histórica.
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