viernes, 4 de mayo de 2012

Vientos que voltean al ser

Dos actitudes doblegan nuestra voluntad: o nos dejamos atrapar por la mirada intimista que sólo percibe el alma que se lamenta entre los barrotes de la realidad o nos convertimos en la crónica categórica de los episodios cotidianos que trivializan la existencia. Son dos vientos que voltean la veleta de nuestras aspiraciones a su antojo y nos orientan tanto a la introspección más honda como al encuentro de un mundo exterior que descubrimos inmenso y poderoso. Entre esos impulsos se mueve la voluntad que inspira la búsqueda del ser dentro y fuera de las fronteras que limitan lo orgánico y lo congnitivo. La poesía y el conocimiento son el fruto de ambas inclinaciones y el sustento que las estimula. Sobre todo en días tan impredecibles como estos en que la lluvia se empareja con el sol, alternando cielos plomizos con rayos de luz que traspasan la opacidad sucia de las nubes. Días de mayo que se asemejan a nuestra dual manera de ser y a su desasosiego esperanzado.

jueves, 3 de mayo de 2012

Libertad de prensa

Hoy se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa, establecido desde 1993 por las Naciones Unidas cada 3 de mayo, para promover y alcanzar un derecho que todavía se viola en todos los países del globo de distintas maneras, incluyendo el asesinato de periodistas, pero con un solo objetivo: impedir el derecho de los ciudadanos a acceder a una información veraz y fiable frente a la manipulación, la propaganda o la ocultación.

Según el Instituto de Prensa Internacional (IPI, por sus siglas en inglés) -organización creada hace 60 años y que asesora a la ONU-, en lo que llevamos de año (2012) ya son 29 los periodistas asesinados. Antes de llegar a ese extremo, el periodista debe sufrir la censura, la mordaza, la presión del poder, la persecución, las condenas judiciales, la infamia y el desprestigio que buscan dificultar su labor e impedir que su voz sea pública y clara. Antes de llegar a ese extremo, el periodista también es sometido a la precariedad laboral, la escasa remuneración, la humillación profesional y la inmersión en la línea ideológica y editorial de la empresa para convertirlo en “mano de obra” barata y de fácil sustitución, moldeable a las directrices de las corporaciones mediáticas.

Antes de la decapitación, los tiros, el atropello, el envenenamiento, los golpes y las palizas, el misil militar o la bomba, el periodista ha de luchar contra el terror de quien ejerce su poder sin limitación, la manipulación política, la injusticia social, el adoctrinamiento religioso o los intereses económicos y financieros que obstaculizan su función de “cuarto poder”, de vigilancia y denuncia que las democracias precisan para su desarrollo y plena realización, de ser instrumento fidedigno para la conformación de la opinión pública en sociedades complejas y diversas.

Aun hoy, incluso en el llamado “mundo libre”, el derecho a la información es en demasiadas ocasiones vilipendiado y esquivado con los silencios del político y gobernante, con ruedas de prensa sin preguntas, con las imágenes (fotos o vídeos) ya editadas por los partidos, por gabinetes de comunicación que “pastorean” a los medios, por la publicidad, las suscripciones institucionales o las subvenciones públicas que condicionan la viabilidad empresarial y por los temas “tabú” que no son permitidos abordar aunque no sean secretos oficiales.

Todavía hace falta celebrar un Día Mundial por la Libertad de Prensa porque ese derecho no es reconocido con plenitud por casi ningún país del mundo ni es apreciado completamente por los ciudadanos que lo disfrutan. Todavía hoy se cierran medios y se despiden periodistas sin que importe a nadie, o se decide el control gubernamental de la televisión pública ante la indiferencia de la población. Existen muchos espacios aún para la mordaza y la manipulación que violan el derecho a la información y la libertad de expresión. Y, fundamentalmente, porque todavía se siguen asesinando a periodistas por querer conocer la verdad y hacerla pública. Hoy, lamentablemente, debemos celebrar un Día Mundial porque no gozamos de plena libertad de prensa, también en España.

miércoles, 2 de mayo de 2012

¿Qué conmemoramos?

Ayer fue 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo que, en España, es como la celebración de un deseo, la manifestación colectiva de una aspiración que cada día se percibe más lejana y difícil de conseguir. Hubo por todo el país manifestaciones convocadas por los sindicatos que fueron secundadas mayoritariamente por una población que asiste perpleja a las iniciativas que dice tomar el Gobierno en nombre del empleo y los servicios públicos con medidas que, contradictoriamente, abaratan o facilitan el despido y encarecen o eliminan servicios sociales esenciales, como la sanidad, la educación y las ayudas a la dependencia, entre otros.

En Sevilla, el 1º de Mayo llenó la Puerta de Jerez de gente con ganas de protestar contra todo eso, contra esta situación y sus contradicciones, portando las banderas que distribuían UGT y CC OO para expresar su disconformidad con lo que Mariano Rajoy persiste en aplicar de cualquier manera: sus reformas de los viernes que empobrecen a la población con la excusa de una austeridad en las cuentas del Estado que, en palabras de Paul Krugman, es una “doctrina económica destructiva”, puesto que “la austeridad en plena depresión sólo logra que la depresión empeore”.

Sin otras alternativas de las que echar mano, ni por parte del Gobierno –que no admite más objetivo que el de la austeridad- ni de los ciudadanos –las elecciones quedan muy lejos-, resta el recurso a la pataleta, a la pacífica manifestación reivindicativa con la que exteriorizar el hartazgo contra lo que se ha demostrado equivocado e inútil: la sumisión de la política a los mercados.

Es triste celebrar por lo que se carece (ayer, trabajo; mañana, libertad de prensa), porque pone en evidencia la existencia de unos derechos que, aunque reconocidos formalmente, no se pueden ejercer  plenamente. Por eso, mientras paseaba entre los manifestantes del 1º de Mayo de Sevilla me embargó el desconsuelo, a estas alturas del Estado Social, Democrático y de Derecho, por tener que reclamar lo que la Constitución garantiza como derechos de los españoles y ansié el día en que estas manifestaciones sólo conmemoren la conquista y disfrute de los mismos.

martes, 1 de mayo de 2012

Y Sevilla...

Sevilla es una ciudad bañada de luz y perfumada por el azahar de los naranjos que abundan en sus calles y jardines. Son atributos que realzan una belleza monumental y paisajística que embruja a propios y extraños e inspira versos y prosas. No es extraño que una ciudad milenaria y crisol de culturas haya sido pródiga en poetas que no sólo han mostrado sus emociones a través de las metáforas, sino también han dejado su impronta en casas, monumentos y rincones esparcidos por la ciudad, sitios recónditos y lugares entrañables que al recorrerlos desvelan parte del misterio que sirvió de inspiración a líricos de todas las épocas.

Que Sevilla es una ciudad con un tesoro cultural, en todas sus expresiones, no es discutido por nadie que la conozca. Pero que también sea el lugar donde habitan las musas es aún más sorprendente, aunque lo atestigüe el corolario de poetas que albergó –y alberga- esta ciudad a lo largo de la historia. Ya desde el siglo X, Sevilla es cuna o residencia de poetas andalusíes como Abd a-Kassim o Almutamid, el “Rey poeta de Sevilla”, y cuya expresión arquitectónica más admirable es El Alcázar, donde el visitante puede imaginar la Isbiliya musulmana que los enamora y cautiva.

También es posible recorrer la Sevilla del Romanticismo, la que encumbró a poetas como Lope de Rueda, Gonzalo Argote de Molina o Fernando de Herrera, y que sintieron el pellizco sentimental de una ciudad que hechiza por su hermosura y por aquella luz que la acaricia. Podríamos, incluso, sumergirnos en la Sevilla del Barroco y la del XVIII hasta llegar a los contemporáneos para concluir que hay tantas Sevillas como poetas la habitaron y la admiraron. Ahora que se cumple cien años (1912-2012) del poemario excelso “Campos de Castilla”, sería una buena oportunidad para visitar el lugar donde nació el poeta más relevante del siglo XX, Antonio Machado, e intentar apreciar la emoción que quiso transmitir con los últimos versos encontrados en su gabán cuando murió en el exilio de Colliure (Francia): “Estos días azules y este sol de la infancia”, donde la luz que baña Sevilla se rememora en el lecho mortal. Así es la Sevilla de los poetas.