jueves, 30 de septiembre de 2010

¿Huelga o paro?

Hubo mucho aparato eléctrico, pero apenas llovió. Algo así sucedió con la huelga general convocada por las centrales sindicales de clase en contra de la reforma laboral del gobierno de Rodríguez Zapatero. Mucha expectación mediática e incidentes aislados, incluida la provocación de los antisistema en Barcelona con la quema de contenedores, rotura de escaparates, saqueos y la imagen de un coche de la policía envuelto en llamas. Es decir, mucho ruido y poco más. El dato más objetivo fue el del consumo eléctrico, indicador de la actividad industrial, que descendió sólo un 12 por ciento. Todas las demás valoraciones son interpretaciones que intentan hacer coincidir la realidad con los deseos.
No había ánimo de huelga entre los ciudadanos a pesar de los recortes salariales, el abaratamiento del despido y las fuertes medidas de contención del gasto adoptadas por el Ejecutivo socialista. Los que siguieron la huelga fueron, en primer lugar, los propios sindicalistas y la ingente masa de liberados de los comités de empresa, los cuales organizaron piquetes "informativos" para obligar a sus compañeros de trabajo a parar. Lo importante, en esta era de lo audiovisual, era la demostración de “músculo” sindical, tan a destiempo, para dar una imagen de fortaleza. De ahí que los organizadores seleccionaran puntos neurálgicos que debían ser paralizados: transportes, mercas, grandes empresas y polígonos industriales. El resto del pequeño y mediano comercio mantuvo abierto su negocio como de costumbre. El resultado fue tan desigual que, a medida que avanzaba el día, la huelga perdía el impulso imprimido durante la madrugada, cuando impedía el acceso de camiones a los mercados centrales de abastecimiento.

La mayoría de los medios de comunicación apelan, en el análisis posterior, a retomar el diálogo e intentar consensuar medidas con el Gobierno que, si bien no servirán para retirar una ley aprobada por el Parlamento, podrían al menos hacer menos dura su aplicación. También coinciden en reconocer que el ajuste en la política económica era necesario e imprescindible en la actual situación de crisis mundial. Así lo percibió esa mayoría de trabajadores, incluidos los abuelos, que no secundó la huelga, aunque se viera forzada a un paro ajeno a su voluntad. Fue una huelga sin convicción.

Aniversario de Lienzo

Nunca imaginé que me expondría tan impúdicamente ante perfectos desconocidos, pero hace un año lo decidí. Tomé entonces la determinación de hacer públicas mis inquietudes e inseguridades y me atreví a elaborar un blog. Quise imaginarlo como un trozo de tela que embadurnaría con manchas de variadas texturas, formas y color, producidas por los pareceres arbitrarios y contradictorios que me genera el vivir. Ya han pasado 365 días, más una huelga general, de aquella osada decisión que todavía perdura, incomprensiblemente, con idéntica o mayor ilusión que al principio.


Con la perspectiva del tiempo transcurrido, reconozco que el blog es bastante precario y pacato. Probablemente, los que encallen en estas páginas -por puro azar- adviertan su escasa calidad técnica, aspecto del que confieso mi torpeza, pues me siento superado por las nuevas tecnologías, a las que me enfrento con miedo. He intentado, no obstante, cuidar con más esmero el contenido, lo que deseaba escribir en él. A fin de cuentas, más que la plantilla en que lo haces, lo interesante –pensaba yo- debía ser lo que escribiese sobre ella, unos textos que intentaran comunicar, transmitir o revelar algo personal a quien los lea. Creía que, además del diseño, era más importante tener cosas qué decir y que éstas, a pesar de su falta de originalidad (hay pocas cosas nuevas bajo el sol), aportasen la singularidad de quien las suscribe, trasladando el particular punto de vista del autor a los que, por remota casualidad, pudieran sentirse atraídos con esta ventana indiscreta.

Así nació Lienzo de Babel tal día como hoy hace un año, un cuaderno virtual que recoge las voces confusas de la perplejidad y la desorientación, como las siente un niño asombrado por cuánto le rodea. Prudente al principio (sólo 24 entradas en 2009), pero envalentonado después. Con todo, se plantea más preguntas que respuestas puesto que la mayoría de las entradas no son, ni lo han procurado ser nunca, certezas absolutas o verdades reveladas, sino interrogantes que nacen del deslumbramiento del hombre ante un mundo complejo y extraño. Dudas y desconfianzas que despierta el acontecer diario para quien cuestiona lo que sucede. Y de ese cuestionamiento de la realidad, sujeto siempre a tensión por obcecación de la razón, nace el desasosiego que el blog describe como un relato errabundo y patético, con la vana intención de ser compartido.

Errabundo pero no desordenado. Con el pie que me levanto se ocupa de las cosas que me asaltan el pensamiento, lo que me `ocupa´ súbitamente la atención. Bajo la etiqueta de Actualidad aparecerá mi parecer sobre lo que se debate en mi contexto político, social y cultural. Reflexiones queda reservado para los asuntos que me `preocupan´ y que mascullo durante toda la vida, reconsiderándolos continuamente. Y un pretencioso barniz literario: Microrrelatos y Poesía son aportaciones literarias en pequeñas dosis, pildoritas, pues un blog no es, a mi juicio, lugar para narraciones largas. Para eso prefiero el papel: soy fiel a mis prejuicios. Y Fotogramas, la desnudez intimista de un niño que rememora su infancia y rinde cuentas con su pasado, un proyecto narrativo de incierto recorrido. El resto de los temas surgen al hilo de los acontecimientos y las vivencias del autor. Todo ello con el patetismo que expresa la pasión o el sentimiento profundo de lo que se hace con sinceridad y dedicación absolutas. Mi actitud con esta iniciativa.

He de reconocer que dar el primer paso fue dificultoso por la indecisión propia de la timidez. Sin embargo, tras un año padeciendo vergüenza, vemos (al releer) que el conjunto de lo cosechado no es del todo despreciable. Lienzo de Babel ha sido capaz de sumarse, como una estrella más aunque no tan reluciente, a la galaxia de blogueros que inunda el universo virtual. Y aunque desconoce si algún intruso recala en sus páginas, el hecho de desnudar el mundo interior y exterior que nos condiciona causa más satisfacciones que una estadística de visitantes. Es como si al fin nos permitieran comentar en voz alta lo que siempre se hubo de silenciar. Ser un hereje de lo establecido. Y aunque el blog se alimenta de las incertidumbres del presente, no elude las esperanzas y utopías sobre las que se yergue el porvenir. Por esa razón Lienzo de Babel es un proyecto vivo, que evoluciona a la par que su autor. En él, como en la vida, nada está determinado de antemano, lo que representa la mayor garantía de libertad. Porque de eso se trata, precisamente: que este paño de voces inquietas sea un espacio de libertad donde se comparta lo que caracteriza a los seres humanos: la palabra, la palabra como vehículo del raciocinio y para la razón.

Así, pues, a todos los que estáis ahí, a todos los fantasmas babelianos: Bienvenidos y gracias por este primer aniversario.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Huelga general

En el momento en que escribo, se está celebrando en España una huelga general convocada por los sindicatos contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno socialista. Y aunque tal reforma de medidas draconianas supuso una rectificación en toda regla de la política económica desarrollada hasta entonces, ésta ha conseguido, pendiente aún de los reglamentos y encomiendas para su debida aplicación, alejarnos del grupo de países PIGS (acrónimo que significa cerdo con las iniciales en inglés de Portugal, Irlanda, Grecia y Spain) que estaban abocados a ser rescatados por los Fondos europeos y Monetario Internacional para hacer frente al ataque de los especuladores de deuda soberana que conducían a la bancarrota.

Ningún gobierno de la democracia, salvo Calvo Sotelo, se ha librado de sufrir una huelga general. Ha habido siete y de todas ellas, y aún desconociendo el resultado de la de hoy, la más “fuerte” fue la de 1988, que instrumentalizó a sindicatos, patronal y fuerzas políticas de la derecha para golpear a Felipe González con la mayor protesta social de la historia y que produjo el divorcio de la “familia socialista”, distanciando a UGT del PSOE. La de la era de Aznar contra el decretazo se recuerda sólo por la comidilla de contemplar a Urdaci, director del Telediario, acatar una sentencia -un fallo sin precedentes en la historia del periodismo- que le obligaba a reconocer la huelga y la manipulación informativa sobre la misma, citando al sindicato que ganó la querella por sus siglas: “ce, ce, o, o”.

La huelga general es una medida extrema y de fuerte calado. Se pretende como un plebiscito por los convocantes para obligar a un gobierno renunciar a medidas laborales, económicas o fiscales que decide adoptar. Muchas consiguen su objetivo, otras no. Muchas estaban justificadas, otras no tanto y supusieron un fracaso para los sindicatos. Sólo hay que repasar la historia de las huelgas generales en España para conocerlo.

Esta última nace sin convicción porque un triunfo arrollador de la misma podría acarrear una contracción de la economía que dificultaría la salida de la crisis económica. Es verdad que las medidas del Gobierno frenan drásticamente el gasto social y repercute fundamentalmente en los trabajadores, abaratando el despido, pero no es menos cierto que tales medidas responden a dictados de los países centrales europeos y para insuflar confianza en los mercados exteriores con los que estamos endeudados. Podría exigírsele un esfuerzo proporcional y solidario a la banca y a los ricos. Pero ellos son los que dirigen el juego y sin su dinero, ¿cómo jugaríamos?

domingo, 26 de septiembre de 2010

Envuelto en violencia

La violencia irrumpió en su vida. Por la fuerza fue apartado de su refugio, bañado en sangre. El ruido y la luz aturdieron sus sentidos. Deformaron su cabeza con instrumentos dolorosos y le golpearon hasta hacerlo llorar. Acababa de nacer.